Reencarnación / Recurrencia

De acuerdo a su grado evolutivo y a los esfuerzos realizados en anteriores vidas, la Esencia tiene dos opciones, una de ellas es la  Recurrencia que es un proceso mecánico y repetitivo de errores ya cometidos. Como proceso de crecimiento es lento y limitado.

Pero la Esencia tiene también la posibilidad de un acto consciente que es la Reencarnación. La diferencia radica en que la Esencia que va madurando, tiene un mayor grado de libertad en cuanto a su elección acerca de dónde y en qué ámbito nacer, que le resulte más propicio para su desarrollo en el plano terrestre.

Tampoco hay que caer en el simplismo de suponer que el ciclo Recurrencia / Reencarnación es infinito, porque realmente no lo es. Son simplemente oportunidades que tenemos, hasta que las perdemos

El actual Año Platónico, comenzó hace unos 13.000 años (equivalentes a 6 meses zodiacales) con la transición de la Era de Virgo a la Era de Leo, lo cual está simbolizado por la Esfinge de Gizah, cuyo cuerpo es de León y su torso de Virgen.

El Año Platónico se encuentra ahora prácticamente en la mitad de su recorrido, habiendo transitado hasta ahora las Eras de Piscis (Identificada con Jesús), Aries (Identificada con Moisés), Tauro (Identificada con Egipto), Leo  y Virgo.

La inminente Era de Acuario no ha sido ni la primera ni tampoco la última. Queda mucho por recorrer. Nuestras pequeñas y breves vidas deben tener un sentido evolutivo.

En principio, el límite temporal evolutivo de la Esencia está posiblemente circunscripto a 25.920 años, que es el período correspondiente al denominado Año Platónico. Este Año Platónico equivale al tiempo en que se completa la rotación íntegra del eje del Planeta Tierra sobre sí mismo, y durante el cual se completa el recorrido de nuestro planeta por los doce signos del zodíaco, a razón de 2.160 años por cada signo zodiacal.

Dentro del Año Platónico de 25.920 años, cada mes zodiacal equivale a un período de 2.160 años, que vulgarmente se denomina Era. Encontrándonos ahora en la transición de la era de Piscis (identificada con Jesús y los pescadores de Almas, es decir, sus Apóstoles) a la era de Acuario.

Lejos de criticar a nuestros padres, tenemos que ser agradecidos de que nos hayan engendrado. El hecho de que un espermatozoide entre miles, haya logrado fecundar a un óvulo en particular y que finalmente nosotros hayamos nacido y  ahora estemos leyendo estas palabras, es francamente asombroso. Haber nacido como ser humano, es un raro privilegio que nos otorga la posibilidad de crecer y evolucionar, a partir de nuestras propias y únicas condiciones iniciales.

A primera vista, estas condiciones son a veces muy desfavorables, pero quizás sean pruebas inevitables para el crecimiento de nuestra Esencia. Probablemente se necesiten varias vidas, para que la Esencia haya alcanzado tal grado de desarrollo que le permita consolidar su manifestación plena.